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Cada vez es más común que, para acceder a cualquier proceso de selección para cubrir un puesto de trabajo, se exijan conocimientos de uno o varios idiomas extranjeros. Y es que en el mercado laboral actual, que cada vez es más global, es frecuente que se establezcan relaciones comerciales entre empresas de diferentes naciones o entre delegaciones de una misma organización situadas en diferentes países.
El sector servicios y, concretamente, las profesiones relacionadas con el turismo (camareros, recepcionistas de hoteles, animadores, guías turísticos, etc.) es uno de los ámbitos donde se demanda un mayor conocimiento de idiomas para atender a los miles de turistas que visitan cada día nuestro país. Asimismo, las empresas multinacionales, con sucursales repartidas por diferentes lugares, también suelen exigir el conocimiento de uno o varios idiomas, con el fin de comunicarse con el resto de compañeros. Las compañías que se dedican a la exportación o importación de productos o que tratan a menudo con personas de otras nacionalidades también tienden a buscar empleados políglotas para formar parte de su plantilla. La administración pública, por su parte, participa cada vez más en proyectos de ámbito europeo o mundial, por lo que necesita personas que dominen algún idioma extranjero.
En cuanto a las lenguas más empleadas a la hora de trabajar, el inglés es, sin duda, la más utilizada, sobre todo en los sectores relacionados con las nuevas tecnologías, la ciencia o el turismo. No obstante, el francés, el alemán y, en menor medida, el italiano también son muy requeridos, y, últimamente, están ganando terreno el japonés o el chino. Tampoco hay que olvidar las lenguas autonómicas (catalán, gallego y euskera), imprescindibles en casi cualquier puesto si se desea trabajar en los territorios donde son idiomas cooficiales.
Títulos acreditativos
Es frecuente que las empresas exijan un título que acredite los conocimientos de un idioma determinado, sobre todo si se trata de puestos de cierta importancia. Así, para el inglés, los diplomas más utilizados son el First Certificate English (nivel medio), el Certificate in Advance English (nivel avanzado) y el Certificate in Proficiency English (nivel superior). Además, si en el puesto de trabajo al que se opta es necesario dominar el inglés propio del mundo de los negocios, probablemente las empresas exigirán el GMAT (Graduate Management Admision Test) o el TOEFL (Test of English as a Foreign Language).
Para el francés, los títulos más frecuentes que constatan su dominio son el DELF (Diplôme Elemetale de Lange Française) y el DFA (Diplôme de Français des Affaires), que acredita un nivel empresarial.
El alemán, por su parte, es un idioma que cada día cobra más importancia dentro del mercado laboral. Para acreditar su dominio, se suelen usar el Zdaf (nivel medio), ZMD (nivel avanzado) y el PWD (nivel comercial).
Si se estudia o se tienen conocimientos de otro idioma, es recomendable averiguar cuáles son los exámenes oficiales con más reconocimiento en el ámbito laboral para obtener la certificación adecuada.
En cuanto a las lenguas autonómicas, existen sistemas de calificación y certificación de nivel, por lo que, si se está en posesión de estos certificados, es conveniente aportarlos durante el proceso de selección.
Entrevistas de selección
Si se opta a un puesto de trabajo en el que el dominio de idiomas sea fundamental, es frecuente que no baste con mostrar el título acreditativo. Así, a la hora de seleccionar a un candidato, las empresas suelen realizar algún tipo de prueba que les asegure que el posible empleado posee realmente los conocimientos deseados. En estos casos, acostumbra a realizarse una prueba escrita en la que se pide que se redacte algún tipo de carta o escrito.
Asimismo, con el fin de evaluar el nivel de expresión oral, también es habitual que parte de la entrevista de selección, o incluso la entrevista entera, se realice en un idioma extranjero.
Por eso, si el conocimiento de un idioma concreto es imprescindible en el puesto al que optamos, es conveniente practicar un poco antes de acudir a la entrevista. De esta forma, conseguiremos que la conversación sea más fluida. Para ello, si se dispone de tiempo, es recomendable apuntarse a clases de conversación intensiva los días previos para refrescar los conocimientos. Si esto no es posible, también se pueden responder en casa las preguntas que creemos nos formulará el entrevistador, a ser posible con otra persona que domine el idioma para que nos pueda corregir y dar su opinión o grabándonos para, después, escuchar nuestras respuestas y poder mejorar las contestaciones. Durante la entrevista, y para dar una imagen de fluidez y seguridad en la lengua, es mejor conversar de forma calmada, pensando antes las respuestas, que intentar hablar muy rápido para dar la sensación de que dominamos el idioma.
En definitiva, conocer uno o varios idiomas extranjeros no sólo hace que tengamos más posibilidades de acceder a un puesto de trabajo, sino que nos ayuda a obtener una remuneración más alta y a tener más opciones de desarrollar una carrera profesional satisfactoria.
fuente: Injobos
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