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Es el momento de evaluar nuestra "empleabilidad". Contemplando por lo tanto las acciones realizadas hasta el momento en que nos encontramos, y ser conscientes de por qué tomamos determinadas decisiones.
Empezamos a menudo una formación o carrera un poco al azar o por descarte, salvo carreras vocacionales. Motivos como la nota alcanzada en la selectividad influenciarán nuestro futuro de manera indeleble, si bien es cierto que las formaciones más generalistas como Derecho, Economía, Sociología o incluso Psicología nos permiten distintas salidas profesionales.
Nuestro planteamiento vital y profesional
Si conseguimos realizar una auto-evaluación ponderada de nuestra valía, y también de nuestras carencias, podremos emplearnos en posiciones que correspondan a nuestro verdadero talante e intereses.
Somos los primeros/as en sentirnos presionados/as cuando las funciones de la posición que ocupamos no corresponden en el fondo a nuestro verdadero "yo". Nos solemos decantar de forma natural hacia aquellas actividades que nos son más sencillas, que corresponden más a nuestros intereses y manera de ser. Sin embargo muchas personas se marcan retos demasiado alejados, muy difíciles de cumplir. Esto puede derivar en una merma de la autoestima por no "llegar", que se intenta compensar con excesivas horas de dedicación al trabajo, con el fin de combatir la sensación de no "estar a la altura", con estrés, abandono de la vida familiar, hasta con problemas de alcoholismo u otros.
¿Es realmente el momento adecuado?
Es importante tratar de que coincidan nuestras expectativas profesionales y nuestro momento "vital". El sentido común en estos casos nos es de gran utilidad. Si, sea por el motivo que sea, sabemos que los próximos meses serán más complicados desde un punto de vista familiar, debemos posponer nuestra decisión de cambio hasta que sea más favorable.
Un nuevo trabajo exige una dedicación intensa en sus inicios, debemos poder contar no sólo con nuestra buena disposición, si no también con la realidad del momento en el que estamos.
Nuestro perfil ideal de empresa/puesto:
A modo de "check-list" evaluaremos las distintas variables que conforman nuestro "perfil ideal de empresa y puesto"
Sector:
Analizando su futuro en un corto/medio plazo.
Empresa:
Analizando su:
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Tamaño
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Cultura empresarial.
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Ubicación
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Ventajas sociales.
Puesto:
Analizando su:
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Denominación
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Funciones
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Responsabilidades
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Competencias habitualmente requeridas.
Existen dentro de cada departamento puestos que encajarán mejor o peor, con nuestros intereses e inquietudes.
Estas cuestiones deberían abordarse al final de cada ciclo formativo: explicar cómo funciona en realidad una empresa, qué departamentos están implicados según el tipo de decisiones. Aprehender de forma global nuestra función dentro de un equipo, departamento, empresa nos da la medida de lo que estamos haciendo y nos permite entender para qué estamos trabajando, más allá de una remuneración económica.
Fuente: www.infojobs.net
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