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Tener un buen currículum, con los estudios adecuados y años de experiencia desarrollando tareas similares a las demandadas, así como saber dónde buscar y hacer uso de los contactos para acceder a un empleo son factores básicos para encontrar un buen puesto de trabajo. No obstante, no son suficientes.
Para conseguir que entre la gran cantidad de personas que se presentan a una oferta de trabajo se fijen en nosotros, es imprescindible demostrar que somos el candidato ideal.
En este sentido, la actitud que adoptamos durante todo el proceso de selección es muy importante. Así, debemos presentarnos con una buena disposición, enseñando lo mejor de nuestro perfil, siendo conscientes de nuestras capacidades y conocimientos, pero también de nuestras carencias y defectos. De esta forma, con una autoestima real y objetiva, podremos responder a las preguntas de los seleccionadores de forma positiva y firme.
Asimismo, es muy importante mostrar un elevado interés al puesto ofertado. Para ello, es fundamental demostrar motivación e iniciativa, informándonos, por ejemplo, sobre la empresa, su sector, la competencia y, de esta forma, poder aportar ideas y conocimientos al respecto.
Identificar las aspiraciones
Pero estas recomendaciones no sirven de mucho para encontrar un buen empleo si no sabemos qué es lo que realmente buscamos. Y es que tener un buen empleo es un hecho subjetivo, ya que depende de muchas variables, como el salario, el horario, las funciones a desarrollar, el ambiente de trabajo, la flexibilidad, la valoración que se tiene de nuestro trabajo, el tipo de empresa, etc.
Por eso, antes de iniciar la búsqueda de un empleo, bien porque nos incorporemos por primera vez al mercado laboral, bien porque deseemos cambiar de trabajo, es primordial que nos planteemos, en primer lugar, a qué nos queremos dedicar y evaluar objetivamente si estamos preparados para desarrollar las tareas que se nos encomienden.
Una vez identificadas nuestras aspiraciones laborales, es recomendable definir qué características básicas debe tener para nosotros el empleo ideal (si queremos trabajar para una empresa grande o pequeña, qué horario preferimos, si nos importa tener que desplazarnos para acudir a trabajar, viajar o incluso cambiar de residencia, por qué salario estaríamos dispuestos a ejercer nuestras funciones, etc.). Se trata, en definitiva, de hacer una lista de mínimos que debería cumplir nuestro trabajo para sentirnos bien con él.
Hay que tener en cuenta, además, que nuestras preferencias acostumbran a cambiar a lo largo de la vida laboral en función de nuestra vida personal. Así, lo que hoy no nos parece importante o no lo valoramos suficientemente, mañana puede ser un factor fundamental para que el trabajo nos parezca perfecto. En este sentido, es recomendable definir las condiciones mínimas que ha de cumplir un trabajo para considerarlo un buen empleo pensando en un periodo de tiempo no demasiado corto; de lo contrario, pronto podríamos empezar a sentirnos a disgusto en el puesto de trabajo y necesitaríamos iniciar de nuevo la búsqueda del empleo perfecto para nuestro perfil.
Fuente: www.infojobs.net
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